martes, 11 de mayo de 2010

By the mark twain

El tiempo de las utopías parece terminar en 1989, con la caída del muro. Hasta entonces, casi todos creíamos que unidos podíamos cambiar el mundo. En la actualidad, sin embargo, apenas quedan un puñado de hombres y mujeres capaces de creer en los sueños. Por ello es muy importante que no olvidemos que, como decía Hermann Hesse, somos hijos de los dioses llamados a la inmortalidad; y que, por tanto, a través de nuestro pensamiento crítico podemos transformar todo aquello que nos propongamos.

Para esto es necesario que miremos atrás y busquemos algunos referentes. Uno de ellos podría ser, sin lugar a dudas, Mark Twain, el escritor de Las aventuras de Huckleberry Finn. Este norteamericano fue un intelectual librepensador que luchó, entre otras cosas, contra el imperialismo, la segregación racial, el machismo, la explotación obrera y el maltrato animal. Y también fue alguien que vivió cómo le dió la gana. Propuso utilizar el humor como arma: “El poder, el dinero, la persuasión, la súplica, la persecución pueden intentar el derrocamiento de un engaño colosal... pueden debilitarlo un poco; pero la risa puede hacerlo estallar de un solo golpe”. Trabajó como industrial, periodista o minero y recorrió el mundo en busca de aventuras. Ganó mucho dinero y lo perdió en la misma cantidad; bebió como un cosaco y quiso con locura a su familia y amistades. "Dentro de 20 años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por aquellas que sí llevaste a cabo. Así que suelta amarras. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.”, afirmaba convencido. Y pudo hacerlo porque pensaba por si mismo: se dió cuenta de que nada es inamovible, de que todo puede cambiarse.

Para él, el arte de vivir consistíó en lograr que hasta los sepultureros lamentesen su muerte. Hay otras maneras de pasar el rato pero, en general, creo que todos queremos acabar con la injusticia y hacer felices a los demás. Y para ello solo tenemos que poner en marcha nuestra voluntad. De momento nos esperan la madre naturaleza y unos cinco mil millones de seres humanos.

lunes, 19 de abril de 2010

¡La mejor película de 2010 es… reaccionaria!

Crítica de Cine

The Hurt Locker, en su título original, o En Tierra Hostil, en español, ganó cinco Oscares en aquella que es la mayor competición de cine del mundo: mejor película, mejor director, mejor edición, mejor mezcla de sonido y mejor guión original.

Algunos críticos la califican como siendo una de las mejores película bélicas norteamericanas. Lo siento, ¡pero a mi no me gusta que metan todo el mundo en la misma bolsa!

La película, grabada en Jordania, presenta la historia de una unidad de soldados estadounidenses que trabaja en los “bastidores” de la guerra de Irak, desarmando bombas en la calle. ¿Más, fue todo el proceso tan perfecto en la realidad tal como es vehiculado en la película?

La verdad es que la Academia ha decidido congratular el filme. Y fue lo mejor de 2010. Bigelow se llevó todavía la estatuota como mejor directora. Fue la primera mujer en la historia del cine a ganar el muñequito dorado.

Sin embargo, no deja de ser un filme reaccionario. En The Hurt Locker jamás se dispara si no se esta seguro de que el civil que tienen enfrente es una amenaza. ¿Se ponen nerviosos? Sí. Hasta tienen miedo, pero no disparan. ¿Quién mató entonces a tantos civiles en las guerras de Irak?

¿Y los iraquíes? Quien ve la película, se depara que todos son malos. Todos matan, todos violan las leyes occidentales, todos o casi todos son hombres bomba, suicidas o manipulan y usan las mujeres y los niños. Pero los soldados americanos no. Ellos son el séquito del bien, de la paz, no matan si no tienen convicciones y evidencias para eso.

De hecho, hay buenas imágenes, secuencias alucinantes, diálogos espantosos, sonidos envolventes y muchísimo bien reproducidos. Sí, es verdad. Lo comparto y la película es un éxito en termos sonoros y visuales. Pero, allá de sus cualidades técnicas y narrativas, The Hurt Locker es, sencillamente, propaganda de guerra. Lo que se vende no es solamente un buen filme o una historia creativa, si no una imagen (bien) jabonada de la América.

¿Los iraquíes serán todos unos asesinos extremistas? Al final, solamente un pequeño porcentaje decimal de la populación en Irak ve en la guerra el camino para la libertad. Mas en la película no es eso que es emanado: todos los iraquíes que surgen en la acción son malos y matan. Los buenos son americanos.

¿Y cuántos civiles han muerto en la guerra de Irak? Se habla de 100 mil, pero seran mucho más.

(aguarda corrección; perdón por las molestias.)

domingo, 11 de abril de 2010

EL SOLISTA: La ficción de la realidad.

Leticia Álvarez de Perea-Crítica

"El solista" es una adaptación cinematográfica de una historia real absolutamente conmovedora. El periodista Steve López (Downey Jr.), columnista de Los Angeles Times, se encuentra un tanto desencantado con su vida, ha fracasado en su matrimonio y tiene problemas hasta para encontrar el tema para su próxima columna. Paseando por el barrio de Skid Row conocerá a Nathaniel Ayers (Jaime Fox), un vagabundo muy peculiar con problemas mentales evidentes pero que es capaz de hacer música con un violín de dos cuerdas. Skid decide investigar sobre el pasado de tal interesante indigente, descubriendo que había estudiado violonchelo en una de las escuelas de música más prestigiosas del país. Steve no entiende cómo un prodigio como Nathaniel ha podido acabar así e intenta cambiar su situación. Sin embargo, se dará cuenta de que es este pobre músico quien le está ayudando a él.

Se trata de una historia atractiva con la que muchos podrían sentirse identificados. Valorar la riqueza interior de las personas puede hacer sentir pobre al hombre más rico de todos. Una persona desbordante de conocimientos no necesita demasiado para lograr la felicidad, porque no la busca en materia externa.

Un abuso de flash back para contar el pasado de Ayers ralentiza el ritmo de la película. Por lo demás, el director sabe tratar a la perfección el preocupante tema de la indigencia y del trabajo periodístico actual.

Un relato emocionante, entrañable, que los actores han sabido interpretar de forma brillante. Muchos de los figurantes de la película se escogieron de varios centros de indigentes, lo cual da una credibilidad suprema al relato. El director de la película aseguraba en unas declaraciones: "No exagero cuando digo que trabajar con la población de Skid Row me cambió la vida. Me dieron una lección de humildad y aprendí que nunca se debe subestimar a nadie."

martes, 16 de marzo de 2010

Bienvenid@s

Bienvenid@ y gracias por visitar La Intelectualidad Perdida.

Hoy en día vivimos inmersos en lo que Marcuse definió como industria cultural. Ésta consiste en una falsa cultura para el consumo creada desde el marketing en la que olvidamos quienes fueron Twain o Sartre y recordamos a Stephenie Meyer, creadora de la saga Crepúsculo. Por tanto, hablamos de una simplificación de la cultura a través de su mercantilización.

Desde La Intelectualidad Perdida queremos reivindicar la verdadera cultura, la que solo se hace para el enriquecimiento del ser humano, la que está basada en la superación, la que aún cree en los sueños. Tenemos la intención de ser críticos con la situación actual desde la perspectiva de a quienes les gustaría volver a ver los libros de Voltaire en los kioscos.

Sin más, os deseamos una navegación lo más provechosa posible.


Leticia y Javier